Conquista de Badajoz: lucha a muerte y represión

 

 

«Badajoz estaba defendida por el coronel Ildefonso Puigdendolas, con unos 8.000 milicianos inexpertos.

 

Después de una mañana de bombardeo de la artillería, se ordenó el ataque a media tarde del 14 de agosto. La 16.ª compañía de la 4.ª bandera de la Legión se lanzó contra la puerta de la Trinidad, cantando, en el momento del avance, su himno, en el que proclaman que su novia es la muerte. En el primer asalto fueron rechazados por las ametralladoras de los milicianos. Pero, al segundo, los legionarios consiguieron abrirse paso, matando a sus enemigos a bayonetazos.

 

Habían conseguido entrar, aunque, de la fuerza de asalto, sólo sobrevivieron un capitán, un cabo y catorce legionarios. Al mismo tiempo, otra columna de legionarios asaltaba las murallas próximas a la puerta del Pilar. Entonces la batalla continuó en las calles. Las dos fuerzas atacantes se encontraron en la plaza de la República, bajo la sombra de la catedral, y la lucha cuerpo a cuerpo continuó hasta la noche. Badajoz quedó sembrada de cadáveres. El coronel Puigdendolas huyó a Portugal. Los legionarios mataron a todo el que llevaba armas, incluso a unos milicianos que estaban en las gradas del altar mayor de la catedral. La plaza de toros se convirtió en campo de concen­tración. Muchos milicianos, y todavía más carabineros, fueron fusilados por orden de Yagüe.»

 

 

H. THOMAS: La Guerra Civil española. Madrid, 1979

 

 

 

La dimensión internacional de la Guerra Civil

 

 

La guerra española fue el acontecimiento más importante y complejo del pa­norama internacional europeo de los años 30, antes de la expansión de la Alemania nazi.

 

La relación de cada una de las potencias y países interesados en la guerra española fue bastante individual y diferenciada. La más neutral de ellas fue Gran Bretaña, cuyo gobierno no deseaba tomar ninguna parte en la contienda. Dentro del gobierno británico hubo división de opiniones: los conservadores ciertamente no deseaban la derrota de Franco, mientras que para los laboristas la guerra española llegó a ser un tema candente a favor del lado opuesto. Pero oficialmente se mantuvo la neutralidad.

 

La situación de Francia era más complicada. En París había un gobierno del Frente Popular, con evidente simpatía por los republicanos el gobierno francés había llegado a depender en su estrategia internacional de la Gran Bretaña y no actuaba de modo independiente. Por eso pronto aceptó la postura inglesa y cooperó en la formación del «Comité de No Intervención»

 

 [ ... ] y las derechas francesas amenazaron al gobierno con el espectro de una guerra civil en Francia si se ayudaba a los republicanos [ ... ]

 

De los dictadores que intervinieron en España, el más firme y resuelto fue Mussolini. El interés del gobierno italiano en la guerra española estuvo motivado en parte por razones políticas, pero ante todo por razones estratégicas -la ambición del fascismo italiano de crear un “mare nostrum” en el Mediterráneo‑ [ ... ]

 

La política de Hitler fue más mesurada y también más cínica. Ciertamente deseaba evitar la victoria de un régimen izquierdista en España, y envió ayuda importante a los nacionales ‑sobre todo la Legión Condor‑, pero el aspecto más importante de la guerra española para Hitler fue su utilidad como factor de diversión. El conflicto de España alejaba la atención internacional de la  Europa central, donde Hítler estaba embarcado en un proceso de rearme extenso y rápido.

 

Dos factores parecen haber impulsado a Stalin a intervenir en España: uno de ellos fue la situación geoestratégica del país que no quería abandonar a las potencias fascistas, y de otro, el hecho de que la revolución colectivista en la zona republicana había dado origen a la única revolución social ocurrida fuera de la URSS

 

 

 

Payne, Stanley (1996): «La dimensión internacional de la Guerra Civil», ABC, 18‑7‑96, p. 58‑59.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La intervención extranjera en la guerra civil

 

 

 

El estallido de la guerra civil enjulio de 1936 puso de manifiesto que España estaba en peligro inminente de anarquía; pero también podríamos calificar de anárquico el sistema internacional contemporáneo. Las cinco grandes potencias más interesadas en España ‑Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y la Unión Soviética‑ perseguían todas ellas fines: diferentes y a la vez conflictivos.

[ ... ]

En todo caso, desde 1936 a 1939, el efecto de la intervención extranjera en el curso de la guerra civil española y el efecto de ésta sobre el curso de las relaciones entre las grandes potencias europeas fueron ambos aspectos importantes de la larga crisis de treinta años que produjo dos guerras mundiales. El episodio español expone todas las llagas de esa crisis e ilumina los problemas del nacionalismo, la democracia, el fascismo, el capitalismo, el comunismo y la rivalidad de las grandes potencias de nuestro tiempo.

 

 Whealey, Robert H. (1973): «La intervención extranjera en la guerra civil española», Carr, Raymond (ed.): Estudios sobre la República y la Guerra Civil española, Barcelona, Ariel, p. 266‑271 y 295.