Alfonso XIII y el golpe de Primo de Rivera

 

Parece claro que lo que indujo al rey Alfonso a coquetear con una «solución» extraparlamentaria fue la resurrección del parlamentarismo español más bien que su degeneración. El debate público sobre las responsabilidades y la propa­ganda antialfonsina de los socialistas no podía dejar de convertirse en un engorro insoportable para el monarca. La proyectada sesión de las Cortes del 2 de octubre de 1923 para ocuparse del informe de la Comisión de responsabilida­des, que suponía que iba a incriminar al mismo rey, constituía para él una pesa­dilla. Y ésta fue presumiblemente la razón de que los pronunciados se apode­raran precipitadamente de los archivos de la Comisión  Picasso a la mañana si­guiente del golpe [ ... ]

 

Pero la rebelión popular en favor de la deseada dictadura real no se producía y Alfonso tuvo que cultivar los procedimientos anticonstitucionales tradicionales [ ... ] Un mes más tarde, el rey confesó abiertamente a Antonio Maura que estaba dispuesto a dar personalmente un golpe. No es extraño, pues, que los futuros gobiernos vieran en el rey un cómplice en potencia de sus planes para derribar el sistema parlamentario. ¿Cómo podría explicarse, si no, la extraña reunión entre el monarca y los futuros golpistas, durante la cual los últimos informaron al primero de sus planes, diez días antes de levantarse en armas?

 

 

Ben‑Ami, Shlomo (1983): La Dictadura de Primo de Rivera, 1923‑1930, Madrid, Planeta, p. 29.

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre la obra del dictador Primo de Rivera

 

 

La historia política de la dictadura puede contarse rápidamente. El «directorio militar» se convierte en «civil» afines de 1925, designa en 1927 una Asamblea consultiva y proyecta en 1929 una Constitución: todo esto no cambia ni su esencia ni sus métodos. Pero ¿realizó algún trabajo en orden a los grandes problemas nacionales por resolver? Sólo resolvió la cuestión marroquí. Se mantuvo la alianza con Francia y, desde 1925, el Rif no volvió a agitarse [ ... ]

 

Dos hombres, el conde de Guadalhorce y Calvo Sotelo, anunciaron importan­tes proyectos económicos. Se les reprochó el aumento de la deuda [ ... ]. Pero el Estado provee de fondos ya a grandes empresas públicas Por lo menos una de ellas era de altos vuelos: las Confederaciones Sindicales Hidrográficas [ ... ]

 

Las intenciones más teóricas (nacionalismo económico, economía dirigida) dieron aún menos resultado; no se observó el porcentaje de capitales y técnicos nacionales impuesto a las empresas; se cedió el monopolio de Teléfonos a los norteamericanos; las ventajas concedidas a los puertos andaluces y la descon­centración geográfica de las industrias no originaron ningún cambio en la estruc­tura española, y disgustaron a catalanes y vascos [ ... ]

 

El programa social, a la moda italiana, había anunciado la «supresión» de la lucha de clases. Se establecieron los Comités Paritarios obligatorios, se entró en contacto con los reformistas Largo Caballero y Prieto, y se reglamentó el trabajo nocturno de las mujeres. Pero los obreros no dejaron de notar que los salarios no seguían la curva de una prosperidad patronal ostentosa, y que la huelga había sido prohibida.

 

El problema regional no fue tratado por grandes medios, sino con cominerías. En Cataluña se destruyó la  Mancomunidad de 1913 y su obra. La alianza con las clases dirigentes catalana y vasca se perdió rápidamente. Pero como su pa­triotismo regional ya se había vuelto sospechoso, los «nacionalismos» fueron ali­mentados ahora por la oposición democrática.

 

 

Vilar, Pierre (1978): Historia de España, Barcelona, Crítica, p.120‑122

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra visón sobre la postura de Alfonso XIII y el golpe de estado de Primo de Rivera

 

 

Sin embargo, el golpe de septiembre de 1923, que llevó al poder a Miguel Primo de Rivera, no fue organizado ni conocido por él [Alfonso XIII].

 

[ ... ] las presiones hacia la dictadura durante el reinado de Alfonso XIII no na­cían en el Palacio Real [ ... ] Cosa distinta es que, con el paso del tiempo, las invo­caciones a la dictadura fraguaran en una conspiración que, cuando triunfó, tuvo tantos apoyos iniciales que le movieron a aceptarla [ ... ]

 

 

 

Tusell, Javier (1998): «El dictador y su precursor», La aventura de la historia, núm. 2, diciembre, p. 26.

 

 

 

El final de la Monarquía de Alfonso XIII

 

 

 

En el verano de 1930 era un hecho cierto, ciertísimo, reconocido incluso por las autoridades del régimen, que la Monarquía se desmoronaba a ojos vistas y pronto se vería obligada a desaparecer. Lo que más importaba era encauzar su sustitución.

 

Quiénes actuábamos en la vida política con la mirada puesta en el porvenir de España y palpábamos las reacciones, no siempre pacíficas y caritativas, que la visión del próximo porvenir suscitaba en ciertas masas populares, vivíamos bajo la obsesión de llegar cuanto antes a encuadrar las fuerzas políticas y sindi­cales dentro de un programa previamente madurado, y, además designa a los hombres que habrían de asumir, llegado que fuese el momento, la función de gobernar. [ ... ] Éste fue el objetivo principal de la reunión de San Sebastián [ ... ]

 

Asistieron a la reunión, empezada a las 3 de la tarde del 17 de agosto, las siguientes personas: Alejandro Lerroux por Alianza Republicana: Marcelino Do­mingo, Álvaro de A!bornoz y Ángel Galarza por el Partido Radical Socialista; Ma­nuel Azaña, por la Izquierda Republicana: Santiago Casares, por la Federación Republicana Gallega; Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; Matías Mallol, por Acció Republicana de Cataluña, Jaime Ayguade por Estat Catalá; Alcalá Zamora y yo por la Derecha Liberal Republicana; Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos, por su propia cuenta, ‑ya que el partido socialista al que pertenecían, no había querido dar su conformidad [ ... ] en concepto de invitados Felipe Sánchez Román y Eduardo Ortega y Gasset, Gregorio Marañón [ ... ]. Presidía la reunión, que se celebró en el Círculo Republicano de San Sebastián, el señor Sasiaín, su presidente.

 

 

 

Maura, Miguel (1981): Así cayó Alfonso XIII..., Barcelona, Ariel, p.70‑71.